El Senado aprobó este día, con el respaldo de Morena y sus aliados, la reforma constitucional que obliga a quienes aspiren a contender por la presidencia de la República, las gubernaturas estatales y el gobierno capitalino a contar únicamente con la nacionalidad mexicana, de modo que si poseen la de otra nación extranjera, deberán renunciar a ella.
Luego de varias horas de debate, el presidente del Senado, Higinio Martínez Miranda, envió la minuta a los gobiernos de los estados para que prosiga el proceso del Constituyente.
Mayoría calificada con suplentes
Morena y sus aliados consiguieron los 86 votos necesarios, es decir, justo la mayoría calificada, en una sesión a la que asistieron los 128 integrantes del Senado.
Para lograrlo, los guindas tuvieron que traer a los suplentes de cuatro senadores que por distintas razones no podían asistir, entre ellos Octavia Hernández Farret, ya que la titular, la migrante Karina Ruíz, no pudo salir de Arizona, donde reside, por no contar con los permisos del gobierno de Estados Unidos.
Toda la oposición votó en contra, además del senador del PVEM, Luis Armando Melgar, quien había anticipado que no avalaría la reforma.
Durante más de tres horas, Morena y sus aliados respondieron a las afirmaciones recurrentes de la oposición en el sentido de que la modificación a los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución lesiona los derechos de quienes cuentan con doble nacionalidad, especialmente los migrantes que residen en Estados Unidos.
Los presidentes de las comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos, Oscar Cantón Zetina y Manuel Huerta Ladrón de Guevara, rechazaron esas «mentiras de los opositores» y sostuvieron que se trata de una regla de soberanía y lealtad institucional, toda vez que quien aspire a la responsabilidad de presidir el país debe responder de manera inequívoca al interés del pueblo de México, por encima de cualquier otro vínculo o consideración.
Al presentar el dictamen a nombre de la Comisión de Puntos Constitucionales, el senador morenista Saúl Monreal sostuvo que la reforma no pretende modificar el reconocimiento de la doble nacionalidad establecido en México desde 1997.
«La regla es clara», sostuvo: quien aspire a encabezar la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno deberá ser mexicano por nacimiento y no tener ni adquirir otra nacionalidad, por razones de seguridad nacional.
Contar con doble nacionalidad, dijo, puede generar derechos, obligaciones, participación política y protección diplomática frente a otro Estado, por lo que la modificación busca establecer un vínculo jurídico exclusivo con México para quienes asuman las máximas responsabilidades ejecutivas.
A su vez, el presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, Primera, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, insistió en que la reforma «no está hecha contra nadie» y que no modifica el derecho de millones de mexicanos a conservar una segunda nacionalidad.
«Esta reforma no está dirigida contra los mexicanos y las mexicanas que tienen otra nacionalidad, mucho menos contra nuestros y nuestras connacionales, que por razones familiares, migratorias y personales han construido su vida entre México y otro país. México reconoce la doble nacionalidad, la protege y esta reforma no cambia ese principio», señaló.
El objetivo, dijo, es establecer una condición de «lealtad institucional y constitucional» para quienes reciban del electorado la responsabilidad de conducir un Poder Ejecutivo.
La iniciativa, insistió, no desconoce la nacionalidad mexicana de quienes poseen otra nacionalidad, no restringe con carácter general sus derechos políticos y no les impide participar en nuestra vida democrática; la condición se limita a tres responsabilidades ejecutivas.
«Por eso debemos separar con claridad dos cosas; uno es el derecho de millones de mexicanas y mexicanos a conservar su nacionalidad y mantener legítimamente vínculos con otras naciones».
Otra distinta, agregó, es la responsabilidad excepcional que libremente decide asumir quien busca encabezar uno de los poderes ejecutivos de nuestro país.
PRI, PAN y MC rechazan la reforma
Sin embargo, el senador del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, sostuvo que contar con otra nacionalidad no convierte a ningún mexicano en enemigo de la patria, pero lesionar los derechos de los mexicanos que nacieron fuera.
Se utiliza, sostuvo, la Constitución para establecer diferencias entre mexicanos y afirmó que la medida coloca una barrera política a personas que construyeron su vida entre México y otros países.
Igualmente, la senadora del PAN acusó a los guindas de considerar a los migrantes como mexicanos de segunda. «Quieren el voto de los migrantes para perpetuarse en el poder y para construir mayorías artificiales, pero no quieren que sean votados».
Les pidió a los senadores de Morena defender de verdad la soberanía nacional y romper su pacto con el crimen organizado. «Ustedes, senadores de Morena, son los verdaderos traidores a la patria».
A nombre de MC, Luis Donaldo Colosio Riojas afirmó que el dictamen modifica la Constitución para regular un asunto que, a su juicio, ya está contemplado en el artículo 32.
Señaló además que obligar a una persona a renunciar a una nacionalidad extranjera puede hacer depender su registro electoral de trámites ante otro Estado, con costos y tiempos que escapan al control de las autoridades mexicanas.
El senador Colosio advirtió que la reforma puede afectar especialmente a mexicanos nacidos en Estados Unidos y otros países que conservan la nacionalidad mexicana por nacimiento o descendencia.
Esa misma argumentación la repitieron en el pleno otros legisladores del PAN, PRI y MC. Al respecto, el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, el morenista Oscar Cantón Zetina, les recordó que en la Biblia se señala claramente que quien sirve a dos amos, a uno queda mal, y los acusó de «ignorancia supina».
Otro legislador del guinda, Ricardo Sheffield Padilla, expuso en tribuna que él nació en Estados Unidos, pero a los 18 años renunció a la nacionalidad de ese país, la que sí conservan sus hermanos, pero «a ellos no les interesa la política», por lo que, dijo, votaría la reforma sin problema alguno.
Igualmente, el senador Gerardo Fernández Noroña, también de Morena, acusó a los opositores de repetir una y otra vez mentiras, que pretende sean verdades, y les recordó que hay presidentes en América Latina, como el de Colombia, que tiene doble nacionalidad y responde a los intereses de Washington.
Al momento de la votación, la senadora de MC, Alejandra Barrales, demandó al presidente del Senado, Higinio Martínez, la constancia de que la senadora Octavia Hernández Farret renunció a su empleo en el consulado de San José, y que antes rindió protesta, en lugar de Karina Ruíz.
La propia Hernández Farret aclaró que lo había hecho, y recalcó que es migrante y radica en Estados Unidos, pero no deja de ser mexicana.
