La apuesta electoral del Partido Verde (PVEM) en Ecatepec está resultando contraproducente. El caso más evidente es el de la diputada local plurinominal Miriam Silva Mata, quien llegó al Congreso del Estado de México con el respaldo directo del dirigente estatal, José Couttolenc, pero que ahora representa un grave dolor de cabeza para su partido.
Las acusaciones: del activismo a la presunta extorsión
Aunque Silva Mata construyó su carrera abanderando la lucha contra el desabasto de agua, diversos testimonios vecinales pintan un panorama muy distinto:
Cobros obligatorios: Vecinos de varias colonias denuncian que la legisladora les exige una cuota mensual de 250 pesos a cambio de representarlos y tramitar amparos para recibir agua mediante pipas. Se estima que cuenta con una red de al menos 6 mil afiliados, lo que plantea serias dudas sobre el destino de esos recursos.
Protestas forzadas y amenazas: Los afectados señalan que son obligados a participar en bloqueos y marchas. Además, aseguran que si deciden dejar de pagar porque el servicio de red se normaliza, la diputada los amenaza con usar su influencia para dejar de mandarles agua.
Explotación de datos y menores: También se le acusa de condicionar el apoyo a la entrega de documentos oficiales (INE, actas de nacimiento) y de exigir fotos y videos de menores de edad durante eventos comunitarios para utilizarlos en su publicidad digital.
Consecuencias legales y costo político
La tensión social ya es insostenible. Recientemente, Silva Mata tuvo que abandonar una colonia de Ecatepec bajo resguardo de la policía municipal ante el reclamo y enojo de los habitantes. Asimismo, los vecinos ya preparan denuncias penales en su contra, desafiando incluso el fuero constitucional que la protege.
Mientras el Partido Verde define sus próximas candidaturas y Silva Mata busca asegurar su permanencia bajo el cobijo de José Couttolenc, su deteriorada imagen en Ecatepec amenaza con convertirse en la factura política más cara que el PVEM tendrá que pagar en el corto plazo.

