Autoridades sanitarias mexicanas informaron que todavía no existen pruebas que confirmen que el brote de ciclosporiasis registrado en Estados Unidos tenga su origen en lechugas procedentes de México. El secretario de Salud, David Kershenobich, aseguró que en territorio nacional no existe actualmente un brote activo y que se mantiene comunicación con las autoridades estadounidenses para investigar los casos.
Hasta el 31 de julio se habían confirmado 33 casos en México, una cifra considerada baja respecto al tamaño de la población. Kershenobich explicó que la enfermedad es tratable, no suele ser mortal y no se transmite directamente entre personas, sino principalmente mediante el consumo de alimentos o agua contaminados con el parásito. Los síntomas pueden controlarse en un periodo de 48 a 72 horas, aunque algunos pacientes pueden requerir hospitalización para recibir hidratación.
Las autoridades recomendaron lavar adecuadamente frutas y verduras con agua potable, además de pelarlas o cocinarlas cuando sea posible. También aconsejaron mantener una correcta higiene de manos y utilizar agua potable o hervida para disminuir el riesgo de infección. México mantiene vigilancia epidemiológica y trabaja en coordinación con autoridades sanitarias de Estados Unidos.
Víctor Hugo Borja, de la Cofepris, explicó que las autoridades estadounidenses relacionaron inicialmente varios casos con el consumo de lechuga empacada, lo que generó la hipótesis de que el producto podría proceder de México. Ante esta situación, autoridades mexicanas inspeccionaron una planta empacadora en Guanajuato y analizaron muestras de lechuga y agua.
Los estudios realizados mediante pruebas moleculares resultaron negativos, por lo que hasta ahora no se ha comprobado que las lechugas mexicanas sean responsables del brote. La empresa involucrada suspendió su producción de manera preventiva mientras continúan las investigaciones para determinar el origen de los contagios.

