La votación en el Congreso de Sinaloa culminó con 31 sufragios a favor y 6 en contra, lo que llevó a que Graciela Domínguez Nava fuera elegida como la encargada del Poder Ejecutivo estatal de manera provisional. Su labor será culminar el tiempo que aún le resta al sexenio actual, es decir, los próximos 14 meses. La sesión extraordinaria que derivó en este nombramiento estuvo marcada por un lapso de 24 horas llenas de incertidumbre, además de que se registraron varios recesos a lo largo de la misma. Fue así que los integrantes de la LXV Legislatura local, tanto diputadas como diputados, llevaron a votación la propuesta para definir a la persona que tomaría el control del gobierno sinaloense, decantándose finalmente por Domínguez Nava como la titular interina para completar el periodo constitucional vigente, cuyo fin está estipulado para el 31 de octubre de 2027.
«Mi gobierno será para todos», afirma la gobernadora interina
Apenas recibió la investidura como gobernadora provisional, Graciela Domínguez Nava dio su primer pronunciamiento oficial, en el que enfatizó que acepta este encargo con tranquilidad, con determinación y con una convicción muy arraigada de su obligación con la cosa pública. Manifestó que da este paso siendo plenamente consciente de la situación que atraviesa el estado, inquietudes de la ciudadanía, pero también reconociendo la fortaleza que caracteriza históricamente a los habitantes de Sinaloa.
Además, aseguró que su gestión estará al servicio de todos los sectores, sin que el aparato gubernamental se convierta en propiedad exclusiva de nadie ni de ninguna facción. Señaló que los meses venideros serán cruciales y que los encararán con apego a las normas institucionales, manteniendo la estabilidad y una firme creencia en el sistema democrático.
En esa misma línea, la nueva gobernadora del estado expresó su firme opinión de que Sinaloa requiere certidumbre, organismos públicos sólidos, un gobierno que esté realmente activo y una población capaz de retomar la calma y la credibilidad en las instituciones.
Al comenzar oficialmente su gestión interina, Domínguez Nava hizo hincapié en que el eje rector de su administración será la construcción de la paz, pero no una paz meramente retórica, sino aquella que pueda percibirse de manera tangible en las calles, en cada comunidad, en los centros educativos, en los establecimientos comerciales, en las zonas agrícolas y en las costas, en las carreteras y dentro de los hogares. Una condición de tranquilidad que posibilite que la gente viva sin temores, que facilite a las familias la recuperación de su rutina diaria, y que garantice a quienes se dedican al trabajo, a la producción, al emprendimiento, al cultivo de la tierra o a la pesca, poder desarrollar sus actividades con la debida protección.
Finalmente, puntualizó que la paz anhelada para Sinaloa tiene que ir necesariamente ligada a la justicia, ya que, en su concepto, la paz no se reduce únicamente a la ausencia de agresiones o hechos violentos, sino que también implica el goce de derechos, el acceso a oportunidades, la existencia de instituciones accesibles a la ciudadanía y la garantía de que todas las personas son jurídicamente iguales ante cualquier autoridad.

